precisas, friamente tranquilamente precisas, cayeron estas simples palabras en mi oído y de alli, como plomo derretido rodaron silbando a mi cerebro. ¡los años, los años pueden pasar, pero el recuerdo de aquel momento nunca! No ignoraba yo las flores y la viña, pero el acónito y el ciprés me cubrieron con su sombra noche y día. Yperdi toda noción de tiempo y espacio, y las estrellas de mi sino se apagaron en el cielo, y desde entonces la tierra se entenbreció y sus figuras pasaron a mi lado como sombras fugitivas, y entre ellas sólo veía una: Morella. Los vientos musitaban una sola palabra en mis oídos, y las ondas del mar murmuraban incesantes:¡Morella!. Pero ella murió, y con mis propias manos la llevé a la tumba; y lancé una larga y amarga carcajada al no hallar huellas de la primera Morella en el sepulcro donde deposité a la segunda...
[El mismo, sólo por sí mismo, eternamente Uno y único]
No hay comentarios:
Publicar un comentario